Hace
tiempo que nuestro chat se merece un post. Porque es la caña.
Sirve
para todo, desde lo más chorra hasta lo más importante. Todas estamos ahí en esos
momentos buenos, malos, aburridos, tristes, sinsorgos, inspirados o marujiles
que necesitamos compartir con nuestras amigas.
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Pena todas las que no estáis. ¡Necesitamos foto de grupo! |
Pero,
además de lo evidente, tiene un millón de utilidades.
Consultas pediátricas
Si
una criatura cae enferma, primero se informa al grupo sobre la sintomatología.
Probablemente, tenga lo mismo que acaba de padecer el retoño de una amiga. Y
esos sabios consejos, ese trasvase de conocimientos, ayudan un montón. Ahora ya
sabes que tiene la clásica gripe de abril, que ataca un poco al estómago, dura
3 días, no da mucha fiebre pero necesita antibiótico y se contagia a toda la
familia con sólo una mirada.
En
caso de dudas más urgentes, disponemos de un servicio 24 horas de pediatría. Envías
un mensaje con edad, peso y síntomas y Á. se pone en marcha, informa a su hermano
pediatra y nos contesta enseguida con las medidas a adoptar. ¿No es la leche? Quita
agobios a la velocidad de la luz.
Dudas médicas
Nuestro
chat cuenta también con un gabinete médico. Nuestra amiga A., médico de
cabecera, está siempre dispuesta a echarte un cable. Desde recomendarte un
ibuprofeno hasta explicarte en qué consiste la enfermedad de un pariente. De
una receta de antibiótico para las anginas a tirar de teléfono porque tiene un
colega que trabaja en el hospital donde está ingresado tu padre.
La
rueda se pone a girar en cuanto necesitas ayuda, si no es el padre de T., es el
de M. o un tío, una cuñada. Son capaces de conseguirte cita con un especialista
en media hora.
Preguntas ginecológicas
En
un chat de tías que no paran de reproducirse, el ginecólogo es un must. Éste es el universo de Z., aquí
ella es la jefa. Trabaja en el IVI así que, lo que no sepa, lo pregunta en
segundo. En menos que canta un gallo te están haciendo una ecografía
tranquilizadora, oyendo el latido y viendo que todo marcha bien. Cualquier
embarazada sabe que esto no tiene precio.
Trucos de maternidad
La
criatura no come muy bien, coméntalo, seguro que alguna ha descubierto un apaño.
No
duerme, tendrás un combinado de teorías sobre el sueño que te será de gran
utilidad.
No
te hace ni puto caso, comparte la frustración con las demás. Saber que no eres
la única suspensa en maternidad es la mejor terapia, aunque no soluciones el
problema.
No
para de llorar, seguimos esperando una respuesta o consejo práctico sobre esta
cuestión.
No
habla, anda, gatea o lo que sea que tiene que hacer en este momento, contrasta
información en el chat porque la mía no anduvo hasta los no sé cuántos meses, mi
niño no hablaba nada, mi hija nunca gateó. Y la preocupación se evapora. Y reaparece
dos horas más tarde, que seguimos siendo madres.
Guía educacional
Ayer
dimos un paso más, atacamos un nuevo flanco. Surgieron dudas sobre educación
religiosa. Y todas a opinar, que para eso estamos.
La
hija de Á., de apenas 4 años de edad, está viviendo una etapa muy mística. Ha
interiorizado hasta tal punto las clases de religión que está a un paso de ser
una Santa Teresa de Jesús con bucles dorados o una Pitita Ridruejo en miniatura.
Entonces a C., creyente con niña matriculada en un colegio laico, le sobrevino
la gran pregunta: ¿cómo hará ella para evangelizar a su pequeña, que no escuchará
mentar ni a Dios, ni a la Virgen, ni nada sagrado en horas escolares?
Yo
puedo ayudarte, le dije, creo que sé qué no debes hacer. Hemos quedado en que
le iré comentando cómo nos educó mi padre, religiosamente hablando, para que
haga lo contrario. Él ha conseguido criar a tres ateas, una de ellas militante.
Quién sabe, a lo mejor sirve.
Pero
lo mejor de este chat sigue siendo lo más obvio. Sentirte acompañada, cotillear,
hacer terapia de grupo, que se preocupen por ti, estar al día de la vida de las
demás, compartir buenas noticias, ver mil fotos de todas sus criaturas, comentar,
vacilar, recordar. Lo que tienen todos los grupos de amigas de Whatsapp, vaya.