02 junio 2014

Dime qué edad tienes y...

Google, o el Centro Internacional de Estadística No Contrastada, nos permite conocer cuáles son las mayores preocupaciones de los internautas según su edad. Basta con introducir “tengo X años y“ y aparecerán en la pantalla de nuestro PC las inquietudes de los adolescentes y los treintañeros, las cavilaciones a los 20 y a los 60.


Ejerciendo mi derecho a conocer y a hacer mis propios análisis sociológicos –efectivamente, es un derecho de cosecha propia- veremos las tribulaciones más típicas según la edad.

La adolescencia.
La frustración es la marca de la casa, el enfrentamiento con la cruda realidad y el consiguiente batacazo. Las cosas no son lo que imaginábamos. El cuerpo no se desarrolla tanto ni tan bien como nos gustaría, nada tiene el tamaño adecuado. No encontramos novio. No mantenemos relaciones y si las hemos tenido, el resultado es un embarazo entre los 16 y los 18 años, según esta depurada estadística.


Los 20.
Los últimos coletazos de la pubertad siguen haciendo mella en nuestra frágil autoestima gracias a nuestro cuerpo, que continúa boicoteándonos (granos, canas, barba inexistente). Sin embargo, el tema estrella de esta década son el amor y el sexo, su carencia, obviamente. Sorprendente que, frente a las búsquedas de los adolescentes, los veinteañeros añoren una pareja, más que el sexo.
A partir de los 25, comienzan a aparecer inquietudes más adultas como el trabajo, la reproducción o los primeros síntomas de disfunción eréctil…


Los 30.
Son años difíciles, de soledad, búsqueda de pareja y mucha angustia por la reproducción. Me resulta muy impactante que a los 39 sólo una propuesta haya conseguido quedarse embarazada y lo terrible que se presenta la vida a los 37. Menudo panorama tan desolador nos presenta Google.


Los 40.
Época hormonalmente muy convulsa: los primeros síntomas de menopausia, embarazos, infertilidad. Parece que, desde hace algunos lustros, el buscador es utilizado exclusivamente por mujeres.
A partir de los 45, aparece de forma muy recurrente el sobrepeso. Y este problema no hace distinción de género.



Después de lo horrible de los 30 y unos 40 no demasiado alentadores, creo que voy a dejar de leer mi futuro en los posos del PC, de preguntar al Oráculo de Google y de mirar en la bola de Internet. Me labraré mi propio destino, digan lo que digan los algoritmos de búsqueda.

6 comentarios:

  1. Está claro. No podría soportar un "tengo 60 años y tengo acné"...

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    1. Prefiero sorpresa también, nunca se sabe qué puede preocuparnos mañana.

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  2. El de "tengo 29 años y valgo 400 euros" tiene telita también.

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    1. Lo he visto pero no sé ni cómo valorar que tanta gente de 29 años tenga ese precio. Ni un euro más, ni uno menos. 400 clavados. ¡Qué curioso!

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  3. y Oráculo de qué viene? Ora culo.....curioso¡¡ ¿será que vamos de culo?

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    1. Así, a bote pronto, me chirría un poco tu análisis etimológico. Miraré en Google, a ver qué se cuenta.

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