04 septiembre 2014

Conexión septiembre.

Apagar el despertador.
Encender el ordenador.
Limpiar la bandeja de entrada del PC (eliminar, principalmente).
Echar un vistazo rápido a la cuenta corriente, a ver cómo está el asunto.
Tirar los papeles que se quedaron encima de la mesa cuando salí de la oficina como alma que lleva el diablo.
Tomar un café.
¡Y ya está! ¡Conectada!



Algo no he debido de hacer bien durante mis merecidas vacaciones –no conozco a nadie que reconozca abiertamente no merecérselas- porque he tardado dos horas, tirando por lo alto, en aterrizar. Como si nunca hubiese salido de allí. Como si agosto fuese un fin de semana de febrero. Como si necesitase desesperadamente unos días de asueto…
Todo el año pensando en las ganas que tengo de desconectar de todo –no sabría concretar qué significa todo ni por qué resulta ser un requisito vacacional tan indispensable como el sol- y me encuentro metida de lleno en la rutina con tan sólo poner el pie en la oficina. Es imposible haber hecho una desconexión en condiciones tardando tan poco en volver a lo mismo de siempre.
Es que no voy ni a poder tener la típica depresión de comienzo de curso. Las vacaciones quedan tan lejos que mi memoria no me recuerda tostándome al sol y no alcanza a abatirse. Esos días son ya una nebulosa, una ensoñación, un agujero en el espacio-tiempo de mi vida.


Creo que debería empezar a replantearme el concepto mismo de las vacaciones. Dejarme de cosas etéreas en plan relax, descanso, no pensar en nada, disfrutar… porque, francamente, no sé cómo valorar los resultados. ¿Sería algo tipo he conseguido mantener la mente en blanco y la mirada perdida tres veces al día durante diez minutos? Y lo que me inquieta más todavía, ¿es eso bueno?
El año que viene, me dejaré de tonterías chill-out y me pondré metas concretas, alcanzables y cuantificables: despertarme todos los días pasadas las 9:00, ir a la playa, leer horas seguidas, no usar el paraguas, comer sin tener que haberlo comprado y/o cocinado previamente, beber cerveza fresquita, no quemarme. Tal vez así consiga un ligero decaimiento postvacacional.


Resulta que en verano no desconectamos, sólo bloqueamos el equipo.
Ctrl+Alt+Supr y estamos de vuelta.
¡Bienvenidos a septiembre!

2 comentarios:

  1. Como pueden olvidarse las vacaciones tan rápido?? Si tuviésemos más días de vacaciones igual no nos pasaba o igual si, recuerdo que me pasó lo mismo con las bajas maternales, un par de días trabajando después de meses en casa y ya esta...J.

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    1. Si un nuevo vástago no ralentiza la conexión, creo que nada podrá hacerlo.

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