22 septiembre 2014

Los tíos by COS.

Lo de COS y sus modelos me tiene fascinada. Es que no me lo explico, oigan. No logro comprender qué motivo empuja a la firma a elegir siempre gente tan gris, tan sosa, tan poco lucida. Si las féminas me parecieron recién salidas del hospicio, los chicos tampoco tienen desperdicio.


La gran pregunta, que viene a mi mente cada vez que les veo, es cómo y qué han hecho estos muchachos para conseguir sus trabajos. Con esas caras, esas pintajas, esa desgana, esas pocas ganas de vivir… no entiendo cómo tuvieron el arrojo de plantarse en una agencia de modelos con su book bajo el brazo. A lo mejor no tenían una madre que los orientara más hacia los estudios, que el tema de ganarse el pan con su físico iba a estar complicado.
Me imagino la cara de la recepcionista al verlos llegar, pensando “¡Criatura! ¿Pero tú te has visto?” y dándoles la correspondiente cita –que ella es muy profesional y no cobra por descubrir talentos-.
Luego sucede algo que se escapa a mi comprensión: los tíos pasan el casting y ahora tienen un agente.
Siguen pasando cosas extrañas, misteriosas, inexplicables. Estos tipos, no sólo son modelos, sino que además protagonizan la campaña, el lookbook y el catálogo de una marca de moda internacional. ¡Eso es que te venga Dios a ver!
Y también veo a mamá, que no puede estar más contenta y orgullosa -en el fondo, ella tampoco daba un duro- sacando del bolso el librito de COS Autumn & Winter 2014 y enseñando a todas sus amigas las fotos de su hijo. Y las compañeras de café pensando, “Con lo feúco que es el muchacho, con esas orejas de soplillo que tiene, mira que dedicarse a la moda. Es que no vale nada la criatura ¡Y en una revista sale! Con lo monos que son mi Svend y mi Frida… ¡Qué injusta es la vida! ¡Y a ver quién aguanta ahora a Margaretha! Es que se está poniendo muy pesada, todo el día con las fotos para arriba y para abajo.


Otra duda existencial –soy capaz de dedicar horas muertas a cavilar sobre cualquier cuestión sin importancia- es el motivo por el que COS elige lo más feo de la temporada y/o lo que peor sienta a sus maniquís como imagen de su campaña. Porque la tienda tiene cosas súper chulas, pero en la web todos parecen los más tontos del lugar. Mi estímulo comprador recibe un jarro de agua congelada al ver mi elección en estas perchas tan deslucidas.
Es que los pobres chicos parecen todos medio tontos y disfrazados, como si el estilista estuviese experimentando con ellos para echarse unas risas; “Voy a ponerle uno guantes a ver qué pintas tiene… ¡Es que me parto!”. A lo mejor a los nórdicos les flipa el rollo retrasado-moderno pero a mí me entran ganas de enseñarles a leer, de tirarles una pelota para que me la traigan y repetir el proceso hasta que estén agotaditos los pobres, de salir huyendo antes de que me hagan algo con esa mirada de psicópata o de comprarles un helado y que se les vaya derritiendo y resbalando entre sus dedos.


Supongo que las cabezas pensantes de COS, tras haber llevado a cabo un carísimo estudio de mercado, han decidido que la cara de empanado-sociópata es la tendencia de esta temporada, como lo fue el diastema –sugiero que los amigos de David Delfín controlen su reacción ante la noticia, a ver si le va a dar por operarse también de eso-. Y nos lo venden sin hacerse demasiadas preguntas.


El caso es que yo no lo compro, estos chicos tienen de modelo lo que yo de astrofísica. Creo que en el mundo del cine podrían colar, yo sí les daría una oportunidad en un remake de Rain Man, Alguien voló sobre el nido del cuco, Despertares e incluso American Psycho. El tipo de protagonistas que requieren mucho trabajo de actor pero ellos parten con ventaja, el físico lo tienen.

6 comentarios:

  1. Hasta la boca abiertica se dejan, oiga...

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    1. Creo que hasta puede verse un hilillo de baba.

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    1. ¿Dónde está toda la parafernalia del mundo de la moda y por qué han puesto al vecino del quinto?

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    1. Miedo me da que la bofetada nos la den ellos, con esas caras de perturbados que tienen.

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