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11 febrero 2016

Los looks de Sharon.

Catastrophe es una serie genial, súper divertida. Ha sido todo un descubrimiento, como también lo ha sido Sharon, su protagonista.



Sin aspiraciones fashion, a diferencia de Sarah Jessica y lo cansina que resultaba con los zapatos, esta tía tiene estilazo sin proponérselo. Me encantan sus pintas, las combinaciones, los estampados, los colores. Va siempre ideal, pero de guapa sin querer.

Aquí van algunos looks de Sharon en la segunda temporada de Catastrophe (gracias a CANAL+).



Si queréis ver más, no os perdáis la serie, risas aseguradas.
Después, es probable que paséis por una etapa experimental con vuestros armarios, espero que no se nos vaya demasiado las manos…

17 diciembre 2015

Cosas que no cuentan como regalo.

Voy a aprovechar estos momentos de consumo navideño y cartas a los Reyes Magos para hacer la lista de cosas que, no sólo no quiero como regalo, sino que ni siquiera concibo como tal.

Inspired by quotesideas.com

Cremas.
Da igual que sean extraordinarias, carísimas, milagrosas, secretas, un imprescindible o lo mejor para las arrugas con resultados extraordinarios. Si me da pereza gastarme mi dinero en cremas, tampoco quiero desperdiciar mi comodín sorpresa así.
Además, detrás de la buena intención subyace un punto de cruda realidad porque hidrata genial (cara acartonada), va fenomenal para las patas de gallo (que ya tienes, campeona), reduce ojeras y bolsas (ojos hinchados), efecto lifting (pelleja). Peor todavía si son corporales: reafirmante (blandengue), anti celulítica (¡horror!) o exfoliante (piel chunga por todo tu cuerpo).
Es como regalar un vale de farmacia, no voy a morir de emoción.

Colonias y perfumes.
Sé que es uno de los grandes éxitos navideños pero me da la misma pereza que las cremas, aunque los frascos son mucho más decorativos.
Personalmente, llevo años tratando de encontrar una colonia que no me resulte empalagosa (el perfume, ni tocamos) y utilizando Zara Baby a 4,95€ así que no sabría apreciarla y tendría que cambiarla seguro.
Estoy demasiado cerca del litro de Nenuco como para valorar el dispendio de Chanel nº 5.

Zapatillas de casa.
¿Te ha pillado el toro, eh? Pues se nota.
Tan ilusionantes como un paquete de arroz, puede que las necesite pero eso no las hace apetecibles en ningún caso.

Peluches.
Es algo que tengo la necesidad de aclarar desde que dejé mi niñez, no fuera ocurrírsele a alguien –normalmente, un varón- presentarse con un puto oso pensando que es algo guay.
Es un muñeco y tengo 15, 20, 25 años… ¿qué se supone que tengo que hacer con eso? ¿De dónde se han sacado los tíos esa idea de peluches y chicas?
Menos mal que ya estoy fuera de edad para estas chuminadas.

Electrodomésticos.
Así, en general, todos están demasiado cerca de ser una batidora y, claro, no podré evitar llevarme un chasco, aunque venga con todos sus accesorios y pueda hacer una deliciosa isla flotante en 5 minutos.



La necesidad no es siempre un buen indicador a la hora de regalar. Me hacen falta unas medias, pilas, betún negro, ibuprofeno 600 mg, una bombilla, unas zapatillas y espero que nada de eso me caiga por Navidad.

28 septiembre 2015

Peluqueras asesinas.

Tengo la teoría de que las peluqueras hacen estropicios capilares a propósito, para quitarse competencia. No es normal que haya tanto disgusto después de lavar y cortar. Tiene que haber algo oculto, no creo en tantos “accidentes”. ¡Cuántas lágrimas contenidas en un salón de belleza! ¡Cuánta amargura entre secadores y planchas!



En una peluquería, como en el taller o en el dentista, estás vendida. Ellas tienen el poder en sus manos y, además, van armadas con tijeras. Aunque el pelo crezca, durante unos cuantos meses estarás más fea y te sentirás más insegura; lo normal suele ser la combinación de ambas. Y durante ese tiempo, han quitado a una tía del mercado.

La mayoría de la veces el problema surge en el punto inicial del servicio, “¿Qué te quieres hacer?”. Y como te vean dubitativa, te echarán una agradable sonrisa –se rumorea que ha habido clientas que han visto un destello en uno de sus colmillos- y abrirán su amplio repertorio de proposiciones increíbles para tu cabello.
La cuestión es que no hablamos el mismo lenguaje así que estás dando tu consentimiento sin entender bien la letra pequeña. Y, claro, luego tienes que apechugar con las consecuencias que, obviamente, siempre se decantan a su favor.

Aquí van algunas claves para comprender mejor qué te juegas cuando oyes estas amables propuestas.

Sugerencia: Dar algo de movimiento a la melena.
Traducción: Cortar a capas, comenzando la primera a la altura de la oreja y cayendo en degradado hasta terminar con un único pelo largo a mitad de la espalda.
Resultado: Look tirapiedras con primera capa siempre encrespada.

Sugerencia: Sanear las puntas abiertas.
Traducción: Tajo que vas a alucinar.
Resultado: Media melena –y te llegaba por la cintura-.

Sugerencia: Baño de color para camuflar algunas canas sueltas.
Traducción: Echar movida anaranjada.
Resultado: Pelirrojo chungo con canas muy visibles en tono naranja claro.

Sugerencia: Dar unos brillos muy naturales.
Traducción: Mechas rubias.
Resultado: Cabello atigrado.

Sugerencia: Entresacar para conseguir un efecto más dinámico.
Traducción: Quitarte mogollón de pelo.
Resultado: ¿Por qué tengo que dar ahora tres vueltas más a la goma? ¿Qué habéis hecho con mi pelo?

Sugerencia: Dar un aire un poco más actual.
Traducción: Hacer de cobaya para que prueben un nuevo corte a ver cómo queda.
Resultado: ¡Horror!


Así que si encuentras una peluquería en la que te tengan algo de aprecio o un poco de respeto, quédate.
Pero sobre todo, que nunca te vean dudar.

20 abril 2015

Maletas y mujeres.

El equipaje femenino suele estar sobredimensionado. Un fin de semana abulta como 15 días (y tendríais que ver el volumen de nuestras renuncias). Aunque intentemos reducir, simplificar, quitar y dejar lo indispensable, siempre será muy superior a la valoración de nuestras necesidades que hacen los hombres.


Porque nosotras tenemos prevista cualquier eventualidad y todo tipo de climatología.
Nos vamos unos días a un pueblo de montaña pero, ¿quién puede asegurarnos qué tiempo va a hacer finalmente? En primavera, igual llueve, así que tenemos que meter una gabardina. Aunque lo mismo viene una ola de frío y no hacemos nada con un trench, añadamos prenda de abrigo, bufanda, gorro y guantes.
¿Y si surge una cena de improviso? Entonces, se abre aún más el árbol de posibilidades. No podemos saber de antemano si querremos falda, vestido o pantalón; metemos uno de cada sólo para este caso. ¿Y qué calzado será el apropiado? A ver si vamos a pensar que todo el mundo va en camperas y resulta que allí las tías se arreglan mogollón. ¿Tacón o zapato plano? ¿Botín o sandalia? Ante la duda, sumamos cuatro pares de zapatos, para poder elegir en el momento...

Es que son demasiadas incógnitas. Queremos ir apropiadas, a la par que monas (de guapa sin querer, claro, no dejamos de estar en el campo), y la única certeza con la que contamos es nuestra maleta. Así que toda circunstancia posible, por remota que sea, deja rastro en nuestro equipaje y éste va adquiriendo unas dimensiones desproporcionadas, muy a nuestro pesar.


Ojalá todo fuese más sencillo. Ojalá pudiera hacer como los tíos, una bolsa de reducidas dimensiones y contar con un acompañante que llevase todo lo que yo no he metido.
- Te cojo el champú.
- ¿Dónde está la pasta de dientes?
- ¿Tienes cargador?
- ¿Me dejas la hidratante? Creo que me estoy pelando.
- ¿Has traído el cortaúñas?
- Al final, ¿metiste la protección solar en la maleta? ¿Me pasas un poco?
- No te sobrarán unos calcetines...
- ¿Ibuprofeno?
- ¿No tendrás unas pinzas? Se me ha clavado una astilla.
- El jabón de la cara, ¿es éste?
- ¿Me prestas las tijeras?
- Se me ha olvidado el desodorante, te pillo el tuyo.
- Tengo una picadura, ¿dónde está la crema?

Seguramente, así yo también viajaría más ligera de equipaje. Y podría dejar de devanarme los sesos con todas las cosas que podría llegar a necesitar –y un par de conjuntos más-.


03 abril 2014

Chat de amigas.

Hace tiempo que nuestro chat se merece un post. Porque es la caña.
Sirve para todo, desde lo más chorra hasta lo más importante. Todas estamos ahí en esos momentos buenos, malos, aburridos, tristes, sinsorgos, inspirados o marujiles que necesitamos compartir con nuestras amigas.

Pena todas las que no estáis. ¡Necesitamos foto de grupo!

Pero, además de lo evidente, tiene un millón de utilidades.

Consultas pediátricas
Si una criatura cae enferma, primero se informa al grupo sobre la sintomatología. Probablemente, tenga lo mismo que acaba de padecer el retoño de una amiga. Y esos sabios consejos, ese trasvase de conocimientos, ayudan un montón. Ahora ya sabes que tiene la clásica gripe de abril, que ataca un poco al estómago, dura 3 días, no da mucha fiebre pero necesita antibiótico y se contagia a toda la familia con sólo una mirada.
En caso de dudas más urgentes, disponemos de un servicio 24 horas de pediatría. Envías un mensaje con edad, peso y síntomas y Á. se pone en marcha, informa a su hermano pediatra y nos contesta enseguida con las medidas a adoptar. ¿No es la leche? Quita agobios a la velocidad de la luz.

Dudas médicas
Nuestro chat cuenta también con un gabinete médico. Nuestra amiga A., médico de cabecera, está siempre dispuesta a echarte un cable. Desde recomendarte un ibuprofeno hasta explicarte en qué consiste la enfermedad de un pariente. De una receta de antibiótico para las anginas a tirar de teléfono porque tiene un colega que trabaja en el hospital donde está ingresado tu padre.
La rueda se pone a girar en cuanto necesitas ayuda, si no es el padre de T., es el de M. o un tío, una cuñada. Son capaces de conseguirte cita con un especialista en media hora.

Preguntas ginecológicas
En un chat de tías que no paran de reproducirse, el ginecólogo es un must. Éste es el universo de Z., aquí ella es la jefa. Trabaja en el IVI así que, lo que no sepa, lo pregunta en segundo. En menos que canta un gallo te están haciendo una ecografía tranquilizadora, oyendo el latido y viendo que todo marcha bien. Cualquier embarazada sabe que esto no tiene precio.

Trucos de maternidad
La criatura no come muy bien, coméntalo, seguro que alguna ha descubierto un apaño.
No duerme, tendrás un combinado de teorías sobre el sueño que te será de gran utilidad.
No te hace ni puto caso, comparte la frustración con las demás. Saber que no eres la única suspensa en maternidad es la mejor terapia, aunque no soluciones el problema.
No para de llorar, seguimos esperando una respuesta o consejo práctico sobre esta cuestión.
No habla, anda, gatea o lo que sea que tiene que hacer en este momento, contrasta información en el chat porque la mía no anduvo hasta los no sé cuántos meses, mi niño no hablaba nada, mi hija nunca gateó. Y la preocupación se evapora. Y reaparece dos horas más tarde, que seguimos siendo madres.

Guía educacional
Ayer dimos un paso más, atacamos un nuevo flanco. Surgieron dudas sobre educación religiosa. Y todas a opinar, que para eso estamos.
La hija de Á., de apenas 4 años de edad, está viviendo una etapa muy mística. Ha interiorizado hasta tal punto las clases de religión que está a un paso de ser una Santa Teresa de Jesús con bucles dorados o una Pitita Ridruejo en miniatura. Entonces a C., creyente con niña matriculada en un colegio laico, le sobrevino la gran pregunta: ¿cómo hará ella para evangelizar a su pequeña, que no escuchará mentar ni a Dios, ni a la Virgen, ni nada sagrado en horas escolares?
Yo puedo ayudarte, le dije, creo que sé qué no debes hacer. Hemos quedado en que le iré comentando cómo nos educó mi padre, religiosamente hablando, para que haga lo contrario. Él ha conseguido criar a tres ateas, una de ellas militante. Quién sabe, a lo mejor sirve.


Pero lo mejor de este chat sigue siendo lo más obvio. Sentirte acompañada, cotillear, hacer terapia de grupo, que se preocupen por ti, estar al día de la vida de las demás, compartir buenas noticias, ver mil fotos de todas sus criaturas, comentar, vacilar, recordar. Lo que tienen todos los grupos de amigas de Whatsapp, vaya.


17 febrero 2014

Acicalarse.

Todo este asunto de arreglarse por las mañanas se me está yendo un poco de las manos. La cantidad de productos que utilizo no deja de aumentar. Paralelamente, también lo hace el número de brochas y pinceles necesarios para aplicárselos. Mi neceser de maquillaje parece a una caja de herramientas de cuatro pisos.

Me preguntó qué será lo próximo si ya estoy en nivel prebase para la base. ¿Existirá un paso anterior a éste? ¿Habrá una pre-prebase? Espero que no, tardaría tan poco en incluirlo en mi lista…


Paso 1: Higiene facial
Lo típico: Hidratante, contorno de ojos y –aquí empiezo a desbarrar- crema matificante y alisadora para quitar brillos, poros y un montón de cosas más que no recuerdo pero no quiero tener.



Paso 2: Borrando mi cara
Este proceso consiste en ir eliminando tantas imperfecciones (ojeras, granos, rojeces, más brillos, manchas) y añadiendo tantas mejorías (piel uniforme, un poco de tono, mejillas sonrosadas) como sea posible. Al final, acabo con todos mis rasgos.



Paso 3: Pintando un nuevo rostro
Como me he dejado sin cara, tendré que ponerme una. Ahora me dedico a colocar todo lo que me he quitado, pero en mejor, más vistoso, más luminoso, más grande o más pequeño según convenga.



Paso 4: Y terminé.
Dejo para el final el rímel y los labios. Cuando sólo me queda esto, sé que ya lo he conseguido, la victoria es mía.




Et voilà! Sólo me falta secarme el pelo, despertar al peque, peinarme, hacer el desayuno, elegir la ropa, ponérmela, vestirle, desayunar, lavarnos los dientes, volver a pintarme los labios y ¡listo! Hora y media después estamos saliendo por la puerta.