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05 mayo 2016

Atrapados por las redes.

Parecía una buena idea: conectar con tu gente.
Las formas de hacerlo se fueron ampliando, extendiendo, expandiendo y han terminado por colonizar casi todo nuestro tiempo. Gracias a la nueva era de la comunicación, ahora formamos parte de media docena de redes sociales que hay que mirar, actualizar, comentar. No sé el resto, pero yo estoy un poco hasta los huevos de vivir pendiente de la conexión.


Un chat está fenomenal aunque nos hemos acostumbrado tanto a que los mensajes sean suficientes que, tal vez, estemos dejando de lado el contacto tradicional: cuando veías a la otra persona, y no porque te enviara un selfie con su último modelito, cuando escuchabas sin tener que pulsar al play -claro que tampoco puedes usar el stop…-, cuando charlabas de lo divino y de lo humano, sin necesidad de flamencas, tacones, ni emoticonos para aclarar que era una broma.
¡Qué tiempos!

Facebook
Es como sentarse en la plaza del pueblo un domingo después de misa. Un ver y dejarse ver entre gente que te suena de algo pero que aquí tienen estatus de amigo -¡cómo se ha devaluado el concepto!-. Eso sí, hay que estar siempre de punta en blanco y con una gran sonrisa, que allí se va a cotillear. Menos mal que no tengo, no tendría tiempo de compartir con el universo todas las novedades en vídeos de gatitos, las fotos de mi último viaje a República, lo feliz que soy, a la par que profunda e implicada en mogollón de causas.

Para que vean lo guapa que estás, lo bien que cocinas, la dieta tan sana y cool que llevas repleta de semillas y smoothies, la familia tan ideal que tienes, tu preciosa casa, tu divertida mascota, lo deportista que eres –eso sí, tienes que ser runner o yogui, que el aeróbic de toda la vida no saca tu mejor perfil-.
La vida que nos encantaría llevar, si no fuera porque el día tiene 24 horas y no hay tiempo para tanto esparcimiento.

Twitter
Un montón de chorradas en 140 caracteres. A mí me hace mucha gracia, ¡hay gente tan ingeniosa! Yo estoy allí más de miranda, echándome unas risas, pero se pasa el tiempo volando, fisgas un ratito y ha pasado una hora entre tuits. Es un agujero negro que atrae tu escaso tiempo disponible y, una vez ahí, nadie sabe exactamente qué ha sucedido pero ya son las 11:30.
Y el libro se ha quedado cerrado en la mesilla.

Pinterest
Para guardar, clasificar y archivar todas las cosas bonitas que ves por la red. Una vez que te pones a fisgar, no sabes cuánto tiempo puedes desperdiciar pineando fotos, frases motivadoras, decoración para cuando tengas un loft, dibujos, DIY por si te animas a hacer algo creativo con los muebles viejos que no tienes.
Un montón de imágenes que puede que algún día remires, o va a ser que no…

Linkedin
Porque, ¿cómo no vas a tener un perfil profesional, si tienes uno en todas las redes del universo? Eso sí, allí todo el mundo es CEO así que un simple asalariado resulta muy poco emprendedor entre tanto entusiasmo empresarial.

Correo electrónico
Un e-mail es tan poco ilusionante... Ya no se llevan las relaciones epistolares electrónicas, ahora son sólo de trabajo y para compras por internet.
Y eso si sólo tenemos una cuenta, porque encima entre la del trabajo, la personal para temas serios, la que damos para darnos de alta en webs y vaya usted a saber cuántas más, terminamos con 3 o 4 direcciones de las que estar pendiente.
Una pena, hubo un tiempo en el que recibir uno tenía su cosa, antes de las cadenas amenazantes y los Power Point de castillos.


Mejor me actualizas en directo, tomando una caña, y así te veo de perfil y de frente.
Lo de redes es porque te atrapan, ¿no?

19 noviembre 2015

La gran inversión.

La sección de estilo de El Confidencial nos propone los must que toda fashion ha de tener antes de cumplir los 30.


Me he quedado realmente fascinada con su propuesta de “inversión”.
¡Qué grandes gestores de patrimonios! Saben perfectamente cuáles son los mejores productos para maximizar nuestra rentabilidad.
Siguiendo sus sabios consejos, deberíamos colocar nuestros ahorros en gabardinas del Estado, bolsos a plazo fijo, bailarinas del Tesoro o vaqueros con ventanas de liquidez trimestrales. Eso sí, siempre siguiendo la directiva MiFID…

He echado en falta que se aborde el asunto de la financiación, tal vez lo dejen para artículos posteriores como “Las ventajas de comprar a crédito una gabardina” o “Las joyas, nuestro plan de pensiones”.


A estas alturas de la vida –rondando la treintena-, tenemos que invertir en nuestro fondo de armario. Qué mejor forma que dejándose casi 4.500€ en unos pocos artículos:
  1. Vaqueros a partir de los 200€ y hasta más allá de los 400€. Porque que te hagan buen culo, no tiene precio.
  2. Anillo por 319€. Creo que nuestra cartera de inversión se ha quedado corta en joyas. Si sólo destinamos el 6% de nuestro capital, ¿dónde van a invertir el resto?
  3. Camisa por unos moderados 69€. No veo yo aquí mucha tendencia ni mucho de nada.
  4. Es difícil dar con el trench de la foto (a mi ojo inexperto en gabardinas) pero voy a apostar a que estamos ante el modelo The Westminster en su versión larga. 1.695€, ahí queda eso.
  5. Bailarinas a 500€, una pena que sean feas.
  6. Bolso por 1.460€. Recomiendan comenzar por los modelos más baratos e ir aspirando al siguiente, de mayor tamaño y precio. Es como ir pasando las pantallas de un videojuego pero en vez de vidas, te dan puntos bolso.


¿Cobrarán intereses de demora fashion? Llevo casi 6 años de retraso y no tiene pinta de que vaya a dejarme los cuartos en estos artículos tan necesarios y básicos. ¡Una pena!

12 noviembre 2015

Horario europeo.

En mi casa tenemos horario europeo. No es una cuestión de educación, productividad, ahorro energético o cualquier otra buena intención nórdica, simplemente, a las 8:30 estoy deseando cerrar el chiringuito, con el niño en la cama y la casa en silencio, y dedicarme a lo que quiera.



¿Y cómo conseguir acostar a la criatura a esa hora?
Supongo que hay que empezar desde muy pequeños, convencidos de que es un horario estupendo. Lo más habitual es que dormir –a cualquier hora- no sea una tarea demasiado fácil. Entonces, el Doctor Estivill hace su aparición y en tres días está todo medianamente encarrilado.
Duérmete niño tiene sus detractores pero hay un momento en el que el asunto se vuelve ridículo; tan absurdo que no puedes disimular y ves el circo que estás montando.
La clarividencia me llegó un día que, tras columpiar durante una hora en la hamaca, con el salón a oscuras, una tortuga proyectando estrellas de colores en el techo mientras canturreaba -creo que sólo me faltó hacer malabares en un monociclo-, el tío seguía despierto, con los ojos como platos. Entonces lo supe, había que hacer algo o acostarlo iba a ser un infierno diario.
Y, aunque hubo que aguantar algún que otro llanto, lo conseguimos. ¡Y sigo viviendo de esas rentas!

Desde entonces, seguimos con el mismo horario: acostarse temprano y levantarse ídem. Y como la segunda parte de la ecuación permanece constante -lo tengo comprobadísimo-, por lo menos cerramos la persiana -literal y figuradamente- antes de las 21:00.
Claro que los fines de semana tenemos que seguir una rutina parecida, no vale acostarlo más tarde porque madrugará igualmente pero estará cansado y el día será muy largo y tedioso.
Hay que elegir y prefiero esta espiral a la de tarde-tarde, sólo imaginar que a las 9 de la noche me quedan todavía dos horas de niño potreando, me entran sudores fríos.
Es que a las 11 de la noche un niño está tan pasado de rosca que lo mismo te corre una maratón, con esa energía speedica tan característica, pero yo sí estoy cansada de ser mamá.


Criar es pura supervivencia, hacemos lo que podemos, pero creo que rascar un par de horas a la noche es calidad de vida para los padres.

05 noviembre 2015

La culpa es de Telecinco.

Por sus programas basura.
Por sus valores de mierda.
Por sus colaboradores.
Por Gran Hermano.
Por su apología de la incultura.
Por barriobajeros.
Por la silicona, las extensiones y las pestañas postizas.
Por Belén Esteban.
Por morbosos.
Por ensalzar lo vulgar.
Por todos los chonis.
Porque lo importante es estar bueno.
Por zafios.
Por la fama barata.
Por los gritos y los insultos.
Por la chusma.
Por Mujeres y Hombres y Viceversa.
Por maleducados.
Por hacer negocio con las miserias.
Porque yo soy súper sincera, tía.
Por Sálvame.
Por los bolos en las discotecas.
Por cutres.
Por no tener límites.


Una cadena dedicada a ensalzar la vulgaridad en todas sus vertientes, nos perjudica a todos, la veamos o no.
Una juventud que tiene como meta ser tronista, nos empobrece.
Cuando se jalea la incultura, todos perdemos.
Si miles de personas endiosan a Belén Esteban, apaga y vámonos.

Apago.

01 octubre 2015

Los dibujos que más odio.


Encabezando mi lista, y creo que la de la inmensa mayoría de hogares, están Dora, Botas, el mapa, Diego, la mochila y suputamadre. Para empezar, no me parece muy educativo que una niña de 5 años ande todo el día sola por ahí, porque tiene padres, que los he visto en algún capítulo. ¿No es una dejadez de funciones parental brutal? Muy bien no lo debe de estar pasando la chiquilla, que habla con un mono y una mochila…
Los capítulos vienen, además, por pares, como si con 20 minutos no fuera suficiente. Y, claro, luego hay  que lidiar con las consecuencias: esa mierda de canciones súper pegadizas que no puedes quitarte de la cabeza durante días, “Soy el mapa, el mapa”, “Mochila, mochila” (de nada, no quería que os olvidarais de ellas…).

Caillou también me parece bastante insoportable. ¡Qué familia tan entregada a la educación de su primogénito! Es que nos deja en evidencia a los padres normales y corrientes, los que nos enfadamos, los que a duras penas soportamos una pregunta más, los que encendemos la tele para no oírlos, los que no horneamos bizcochos para desayunar, los que no tenemos tiempo para coger saltamontes los martes a mediodía.
Y luego está el asunto turbio del niño, ¿por qué es calvo? Todos los personajes de la serie tienen pelazo menos él. Espero que no esté enfermo y nos espere un final tipo David el Gnomo.

Tengo mucha ojeriza a la abeja Maya, desde siempre. Nunca me ha caído bien, ni hecho gracia, ni entretenido, ni nada de lo que se le presupone a un dibujo animado. Lo mismo sucede con la versión actualizada, es que veo sus rizos y me crispo. Pero, por suerte, he conseguido transmitir a mi hijo mi rechazo por el bicho y, en cuanto la vemos aparecer, nos ponemos a gritar “¡Cierra los ojos! ¡No mires! ¡Cambia de canal! ¡Apaga la tele!”. Y nos reímos un poco a su costa.

Los Bubble Guppies no me caen tan mal como sus guionistas, que se han hecho la picha un lío y han montado un auténtico Cristo submarino. Son unos niños sirenos que, obviamente, viven en el mar. Sin embargo, allí abajo llueve, hay charcos en los que se puede saltar, se caen, se meten en la piscina… A ver, si hemos decidido que naden, mantengamos un poco de orden, que no se puede uno pedir la ingravidez para aplicarle luego gravedad según convenga.
O somos peces o somos niños, las dos cosas es un lío hasta para los diminutos espectadores.

Otro rencor heredado de mi infancia es Calimero. Supongo que no conseguí superar nunca que se sintiera desnudo sin su trozo de cascarón en la cabeza. Eso y que además es un quejica que enseña a tu hijo a emplear correctísimamente “¡Es una injusticia!”. Como si no tuviéramos bastante los padres con el repertorio de respuestas que aprenden sin la ayuda de pollos animados.


Pero lo cierto es que, a veces, ellos son los únicos capaces de traer algo de paz al hogar.


28 septiembre 2015

Peluqueras asesinas.

Tengo la teoría de que las peluqueras hacen estropicios capilares a propósito, para quitarse competencia. No es normal que haya tanto disgusto después de lavar y cortar. Tiene que haber algo oculto, no creo en tantos “accidentes”. ¡Cuántas lágrimas contenidas en un salón de belleza! ¡Cuánta amargura entre secadores y planchas!



En una peluquería, como en el taller o en el dentista, estás vendida. Ellas tienen el poder en sus manos y, además, van armadas con tijeras. Aunque el pelo crezca, durante unos cuantos meses estarás más fea y te sentirás más insegura; lo normal suele ser la combinación de ambas. Y durante ese tiempo, han quitado a una tía del mercado.

La mayoría de la veces el problema surge en el punto inicial del servicio, “¿Qué te quieres hacer?”. Y como te vean dubitativa, te echarán una agradable sonrisa –se rumorea que ha habido clientas que han visto un destello en uno de sus colmillos- y abrirán su amplio repertorio de proposiciones increíbles para tu cabello.
La cuestión es que no hablamos el mismo lenguaje así que estás dando tu consentimiento sin entender bien la letra pequeña. Y, claro, luego tienes que apechugar con las consecuencias que, obviamente, siempre se decantan a su favor.

Aquí van algunas claves para comprender mejor qué te juegas cuando oyes estas amables propuestas.

Sugerencia: Dar algo de movimiento a la melena.
Traducción: Cortar a capas, comenzando la primera a la altura de la oreja y cayendo en degradado hasta terminar con un único pelo largo a mitad de la espalda.
Resultado: Look tirapiedras con primera capa siempre encrespada.

Sugerencia: Sanear las puntas abiertas.
Traducción: Tajo que vas a alucinar.
Resultado: Media melena –y te llegaba por la cintura-.

Sugerencia: Baño de color para camuflar algunas canas sueltas.
Traducción: Echar movida anaranjada.
Resultado: Pelirrojo chungo con canas muy visibles en tono naranja claro.

Sugerencia: Dar unos brillos muy naturales.
Traducción: Mechas rubias.
Resultado: Cabello atigrado.

Sugerencia: Entresacar para conseguir un efecto más dinámico.
Traducción: Quitarte mogollón de pelo.
Resultado: ¿Por qué tengo que dar ahora tres vueltas más a la goma? ¿Qué habéis hecho con mi pelo?

Sugerencia: Dar un aire un poco más actual.
Traducción: Hacer de cobaya para que prueben un nuevo corte a ver cómo queda.
Resultado: ¡Horror!


Así que si encuentras una peluquería en la que te tengan algo de aprecio o un poco de respeto, quédate.
Pero sobre todo, que nunca te vean dudar.

17 septiembre 2015

¿Tíos de anuncio?

El otro día cayó en mis manos un ejemplar ICON, la revista masculina de EL PAÍS. Como todo buen magazine de moda que se precie, tiene más anuncios que contenido. En este caso, los destinatarios de este despliegue de medios son los hombres, igual que los modelos protagonistas de las campañas.

Y mientras ojeaba unas propuestas bastante ridículas para este invierno, caí –de nuevo- en la cuenta de lo feos que eran los tíos de los anuncios. Me pareció algo francamente desconcertante, yo que pensaba que el mundo de la moda necesitaba macizos para vender sus productos.

Algo me olía desde hace un tiempo, con esos modelos feúchos de las tiendas on-line pero esto es otra historia; hablamos de su imagen de marca. Son las caras que veremos en marquesinas, autobuses, revistas, televisión. Y, francamente, no veo el punto a esta nueva tendencia. Lo más probable es que, como inexperta en el universo del marketing, esté cerrada a las nuevas corrientes publicitarias en las que un cardo vestido como un mamarracho suponga un éxito de ventas abrumador entre los ricachos.


Si fuera hombre, no dudaría ni por un segundo en comprarme un bolso enorme y subirme a un autobús con cara de puteo.

¿Eres simplemente idiota? Loewe es tu gran aliado.


Seguro que John Travolta y sus injertos de pelo, su tinte negro azabache, su cara operada y una sonrisa de lo más forzada es un hacha vendiendo relojes.

Quiero ser un nerd vestido de Louis Vuitton y viajar a exóticos lugares con preciosos atardeceres.

¿No terminas de encajar? ¿La gente piensa que eres borde? ¿Tiendes a estar malhumorado? ¿Tienes cara de pocos amigos y te molan los tartanes? No eres un bicho raro, eres un cliente tipo de Givenchy.

Balmain o la muerte os sienta tan bien. Poco más que añadir a esta versión tan transgresora de La Pietà, seguro que están todos los creativos celebrando por todo lo alto su genial ocurrencia.


En fin, parece que de ahora en adelante tendremos que acostumbrarnos a esta panda de mangarranes. Me pregunto dónde quedaron los tipos como Albert Delegue, guapo entre los guapos. Todavía puedo recordarlo mirándome desde la parada del autobús.


¡Qué tiempos!


14 septiembre 2015

Looks de oficina (H&M, claro).

Creo firmemente en vestirse ex profeso para ir a trabajar (y me refiero a una oficina, claro, no un estudio o cualquier curro que no requiera código de vestimenta de ninguna clase). Todo podría resumirse en una idea básica: si los tíos llevan traje, nosotras deberíamos arreglarnos en consonancia (o mejor, que hace muchos años que el traje dejó de ser sinónimo de ir bien vestido).


Por supuesto, lo estricto de nuestro atuendo es algo que tendríamos que ser capaces de captar. Se ve, se nota en el ambiente, sólo tienes que fijarte un poco en cómo va tu entorno. A partir de ahí, podrás hacerte una idea de qué es lo más adecuado. Dejando al margen el gusto de tus compañeros, el estilo formal es fácil de intuir, igual que lo es el casual.

Personalmente, me gusta ponerme el buzo de trabajo. Es el comienzo de la jornada laboral y me ayuda a ponerme en modo despacho.

Lo bueno es que, además, se pueden ampliar muchísimo las opciones de tu armario porque puedes utilizar un montón de cosas que no vendrían a cuento un sábado en el parque. Del mismo modo, los vaqueros, las playeras o una sudadera las dejo para el fin de semana. Cada cosa tiene su momento y su lugar.


Y después de tanto divagar, aquí van algunas propuestas -de la mano de H&M, por supuesto- para ir estupenda a la oficina.


















Os dejo los links de todos estos fichajes de H&M.
LOOK 5: Mono. Zapatos. Poncho. Bolso.


04 junio 2015

Fuera de la Sexiest Men List.

La revista Glamour, en su versión UK, nos presenta la lista de los 100 hombres más sexis del 2015 (según la votación de 80.000 lectores). Los resultados son alucinantes. Un “¡Venga ya!” detrás de otro.


Soy consciente de que mi idea de la belleza masculina está totalmente desactualizada. Los guapos de ahora son cachas, de cejas depiladas, con pelito y un buen par de pendientes de brillantes. ¡Una pereza! Pero bueno, no dejan de ser los tipos de siempre, con algún nuevo fichaje fotocopia de uno anterior.

Lo realmente innovador de esta lista de macizos es la cantidad de hombres normaluchos tirando a feos, incluso muy feos, que hay. Alucinante. La erótica del escenario, la fama y el dinero es mucho más poderosa de lo que creía. Bueno, seguramente todas esas sesiones de fotos profesionales en blanco y negro, con estilista, maquillador, photoshop y un poco de penumbra también les hagan más atractivos. Pero, ¿quién no tendría su punto con ese despliegue de medios?
El caso es que me he visto obligada a reducir los nominados a abandonar la lista porque salían favorecidos en unas cuantas fotos y, aunque sé que ni por el forro serán así en directo, la imagen da el pego y ellos se pueden quedar. Tal vez no merezcan un top 100, ni estar presentes en ningún ranking de esta clase, pero no resulta tan flagrante como los casos que expongo a continuación.

Serán personas estupendas, con unas dotes artísticas increíbles –sea lo que sea lo que hagan- pero estoy convencida de que ni sus propias madres dirían que son guapos. Ni de coña.





Me consuela mucho saber que Cristiano Ronaldo se ha caído de la convocatoria, aunque no lo suficiente.
Si éstos son los tíos más buenos del planeta, me quedo con los de fuera de la lista.


28 mayo 2015

Dibujos deprimentes.

¿Es posible hacer una película de dibujos animados en la que el protagonista no sea huérfano?
¿Es alguna clase de requisito para que la historia cobre sentido?
Si ambos progenitores viven, ¿ya no es para todos los públicos?
¿Es imprescindible la desgracia?
¿Funcionan mejor en pantalla los poderes mágicos si van acompañados de una terrible pérdida?
¿Es primordial que sepan cómo funciona esto de vida y muerte, estar y no estar desde su más tierna infancia?
¿Podemos dejarles un poco de margen de felicidad infantil, gratuita, insustancial?
¿Es perjudicial para la taquilla que los padres sobrevivan todo el film?
¿No puede desarrollarse la historia con un papá y una mamá?

La cosa se está poniendo de mal en peor. Estamos en un plan en que, lo menos que puede pasarle a los protagonistas, es quedarse huérfanos; ahora, empiezan a diñarla también los hermanos. ¡Menudo panorama!



Francamente, no veo sentido a tanta amargura. Creo firmemente que podría conseguirse un hilo argumental muy similar -poderes, magia, villanos, alas de hada, puñetazos brutales, purpurina, patadas destructoras, pelo largo- sin caer en la tragedia. A lo mejor algunos niños no se dan cuenta de que la desgracia ha llegado a palacio, pero el mío, sí. Y pasa un mal rato que no viene a cuento, estamos viendo una de superhéroes…

Si se trata de enseñar cosas importantes sobre la vida, un asunto educacional, propongo comenzar con la introducción de distintos formatos de familia pero con todos sus miembros vivos: unos padres separados, una familia monoparental, una madre que ha rehecho su vida y ahora el dibujo animado tiene hermanos y hermanastros, un papá y otro papá, dos mamás. Eso sí sería un puntazo, mucho más constructivo que tanto huérfano.

Si nos ponemos a contar a los niños las verdades de la vida, en plan cruda realidad, habría que dejarse de tanta magia y tanta chorrada e ir directamente al grano: que Pixar haga un remake animado de Las cenizas de Ángela, se iban a enterar estos mocosos de lo que es bueno… Por supuesto, en los títulos de crédito habría que anunciarles que los Reyes son los padres; la Navidad, un invento puramente comercial y la vida, muy perra. Así aniquilaremos cualquier atisbo de ilusión infantil.




Si es imprescindible enseñar la muerte y la destrucción, aparquemos las canciones de cuna, cerremos los cuentos de Teo y demos la bienvenida a Jorge Manrique.
Tengo la fórmula perfecta para dar las buenas noches a mi retoño:
“Nuestras vidas son los ríos
 que van a dar en la mar,
 que es el morir”

Y ahora, a dormir bien, niños.

19 febrero 2015

¿Abuelos o cuidadoras?

Nuestros padres son el eslabón esencial de la conciliación. Sin ellos, trabajo y paternidad serían difícilmente compaginables. Porque la vida de un niño está llena de imprevistos, muchos más que días de vacaciones en tu convenio colectivo... Los necesitamos mucho y, precisamente por eso, no deberíamos abusar. Craso error cogerles el brazo cuando, amablemente, nos tienden su mano.



Me parece importante no perder la perspectiva, ellos son nuestra respuesta ante una eventualidad, aunque sea demasiado habitual. No equivoquemos conceptos y confundamos amor de abuelos con servicio doméstico.

Puede que su cariño sea infinito pero sus fuerzas, no. Cuidar a un niño todas las tardes de lunes a viernes es un curro agotador. A nosotros, que a veces deseamos que sea lunes para poder descansar, nos lo van a contar.

Una obligación diaria dista mucho de ser un favor. Acabamos de endosar un trabajo de larga duración –hasta la adolescencia, como unos 13 años- a personas en edad de jubilación.

En agradecimiento, creemos que bastará con la preciosa experiencia abuelo-nieto y todo ese cariño fluyendo entre generaciones. Aunque a nosotros el amor no nos dé tanto de sí como esperamos que les cunda a ellos.

Además, está toda esa responsabilidad cayendo sobre sus hombros. Porque todos los días de la semana son demasiados para que puedan ejercer únicamente el papel de abuelos. También les toca educar a nuestra progenie. Queremos que merienden fruta, nada de chucherías, que no coman nada a partir de las 19:00 que luego no cenan, que no vean mucha televisión, que no jueguen demasiado con el iPad, que salgan a la calle a que les dé un poco el aire. Vamos, que ponemos un sinfín de condiciones, como si superar la tarde con los nietos como buenamente puedan no fuera suficiente. Que levante la mano el padre que no tira de dibujos animados una tarde lluviosa de domingo.

Seguramente seamos capaces de organizar nuestra vida de manera más independiente aunque también es probable que nos cueste más pasta, la gente cobra por cuidar niños de 16:00 a 20:00 de lunes a viernes.



La decisión de tener hijos -y cuántos- es personal e intransferible, como también lo son las responsabilidades, obligaciones y renuncias que conlleva. Yo agradezco infinitamente cuando me ayudan, pero prefiero mil veces cuando no tienen que hacerlo. Conseguirlo yo sola, sin necesitarlos, es una gran victoria.

Entonces, nos vamos a hacer una visita a los abuelos, que les hace muchísima ilusión estar con sus nietos.