13 junio 2016
09 junio 2016
06 junio 2016
Resistiendo al emoticono.
Comencé
sin bajarme la aplicación en WhatsApp, no recuerdo si por pereza, porque era de pago o
porque no tenía espacio disponible para actualizar el IOS de turno. Algo tenía que
hacer que no hice y me quedé sin emoticonos.
Y
utilizando únicamente el lenguaje en un mundo de caritas amarillas, yo sobreviví.
¡Alucinante!
Y
así he seguido durante estos años. Nunca los he echado en falta.
Ha
pasado de ser un reto personal –podría decir que me motivan los retos absurdos
que no llevan a ninguna parte- a formar parte de mí. Me comunico con palabras
completas, sin abreviaturas y con tildes; pongo comas, puntos, incluso punto y
coma -así de cursi soy-. La única licencia que me concedo es pasar del signo de
interrogación o exclamación de apertura cuando chateo, pero me crea cargo de
conciencia, no vaya a ser que a la RAE le dé por quitarlos por eso de adaptarse
a las nuevas formas de comunicación… Y llevo fatal los cambios ortográficos y
gramaticales de la RAE (no tengo superado sólo y me cae el éste sin tilde, ¡un
drama!).
Creo
que somos capaces de transmitir y entender la sorpresa, la ironía, la pena, el
susto, la risa o la vergüenza sin un emoticono aclaratorio.
Un
“Me parto” resulta igual de sugerente
que una carita muerta de risa; claro que ésta puede repetirse 10 veces seguidas
mientras que yo nunca escribiré “Me
parto, me parto, me parto, me parto, me parto”. Entiendo que con una vez ha
quedado confirmado que sí me hace gracia.
Tampoco
considero necesario aclarar un vacile utilizando el pertinente guiño o
guiño-lengua-sacada. O soy capaz de escribirlo para que entiendas que estoy de
coña o puede que, tal vez, sea inapropiado; a ver si ahora las caras amarillas
lo van a solucionar todo… Si el chiste ha sido hiriente, no creo que se haya
creado todavía el emoji capaz de
deshacer el entuerto, ya puedes poner besos y corazones a granel que, cuando
pinchas hueso, duele…
Es
tan fácil que cualquier anécdota resulte sorprendente a la par que espeluznante
pero con un toque de humor, la versión de El grito está en todas partes. Yo utilizaría
un “¡No me puedo creer!”, un “¿En serio?” o un “¡¿Pero qué me dices?!” dependiendo de las circunstancias. Puede ser
que me quede corta y no consiga hacer llegar a mi interlocutor ese matiz de
espanto pero qué se le va hacer, es un mensaje de mierda, tampoco nos vamos a
poner tan quisquillosos.
No
podré ruborizarme ni poner cara de pena.
Tampoco
cerraré mis frases con una flamenca.
Nunca
enviaré corazones rosas.
Sólo
te aseguro que me comprenderás y, ¿no se trata de comunicarse?
Así
que seguiré atrincherada en la palabra, resistiéndome ferozmente al emoticono.
Porque para mí es importante, aunque no tenga ni idea de por qué…
02 junio 2016
30 mayo 2016
Mi madre.
Es
alta y guapa. Siempre lo ha sido, esa belleza del sur, morena y de ojos
oscuros.
Es
alegre, simpática y sonriente. Una eterna sonrisa en los labios.
Es
habladora y guasona.
Es
luchadora y valiente.
Es
cariñosa incluso cuando no nos lo merecemos.
Es
estilosa, coqueta y presumida.
Es
bailonga.
Tiene
grandes valores: respeto, amor, tolerancia, perdón.
Es
cuidadora; mamá gallina.
Es
muy divertida.
Es
dura, fuerte, y la vida la ha puesto a prueba demasiadas veces…
Es
entregada y apasionada.
Es
una abuela muy molona.
Es
generosa, disfruta dando tiempo y amor.
Es
el hombro en el que consolarse, que te recibe con un reconfortante abrazo.
Es
sabia y un poco bruja.
Es
olvidadiza.
Es
casa, hogar.
Es
el pilar de la familia.
La
matriarca.
La
que hace que todo funcione, que seamos piña aunque diluvie.
Es
Mamá, Mami, Vieji, Bonita, Vieille, Abuela, La Anciana, Abuela Pelleja.
Y
aunque no los aparente porque luce estupenda -no es sólo amor de hija-, ya le
caen 60.
¡Muchas
felicidades, mami!
¡Te
queremos tanto y tan fuerte!
26 mayo 2016
Amanecedario.
Bostezar hasta
sentir la mandíbula dolorida.
Carraspear
intentando encontrar una voz, la nuestra, que sigue dormida.
Desperezarse, tratar de dejar atrás el pegajoso mundo de los sueños.
Estirarse hasta
que la sangre circule por cada músculo.
Forcejear con las
mantas, que parecen adheridas a nuestra piel.
Gatear hasta el
borde de la cama, el abismo de un nuevo día.
Hundir la cabeza
bajo la almohada, un fracaso estrepitoso.
Intentarlo una
segunda vez. Abrir un ojo; después, el otro…
Juntar la fuerza
de voluntad, desperdigada entre los pliegues de las sábanas.
Kilómetro cero, seguimos
en el punto de partida: amanecer.
Levantarse, un
pie fuera de la cama -mejor el derecho-.
Maniobrar con las
zapatillas, cada una en su sitio.
¡No, estaban al revés! Pie izquierdo en
zapatilla izquierda. Pie derecho en zapatilla derecha.
Oscilar varias
veces hasta conseguir la verticalidad.
Partir de la
habitación y enfilar el pasillo.
Quedarse quieto
buscando un punto de apoyo en la pared.
Recobrar los
sentidos perdidos. ¿Acaso me he vuelto a dormir?
Seguir caminando,
sin rumbo aparente, por un pasillo que se alarga a cada paso.
Tropezarse con la
alfombra. Cuántos peligros acechan a una mente adormilada.
Ubicada la
cocina, procedemos.
Vaso de agua de
trago.
¿Whisky? Mejor un café doble. Triple tal
vez.
Xantocromía
dental, demasiada cafeína, demasiadas mañanas…
Yerma la mente de
ideas pero, al fin, también de sueño.
Zambullirse en
otro día. Un nuevo día. Un día igual.
23 mayo 2016
Más webs de Carlo.
Después
de la primera entrega de las webs de Carlo, la mejor y más eficaz rastreadora de
ropa para niños y bebés, presentamos la segunda parte, con webs mucho más
secretas que harán las delicias de todas las madres enamoradas del shopping
infantil on-line.
Una
selección discreta de ropa sport básica -camisetas, sudaderas, vestidos de
algodón- con buen gusto y precios razonables.
Ropa
de niño y niña muy especial, con colores divertidos pero discretos y estampados
muy chulos. Tienen también calzado, accesorios, decoración… Todo lo que quieras
para ellos pequeños podrás encontrarlo aquí.
Una
web para llevar a los más pequeños a la última pero, claro, habrá que ampliar un
poco el presupuesto o rebuscar en su outlet.
Ropa
para bebé en colores neutros y apetecibles, conjuntos de punto, peleles,
ranitas, chaquetitas… Sencillo pero con mucho gusto, muy bebés de Bilbao.
Los
precios no son los más económicos pero sus propuestas son realmente tentadoras.
El
reino del punto inglés, ya sea el clásico jersey de shetland -el de la greca de
toda la vida que picaba que se mataba- o modelos más actualizados de rayas y con
capucha.
Pero
hablamos de cashmere y de libras, así que los precios suben un montón. Eso sí,
nunca abrazar a nuestras criaturas será tan gustoso.
Preciosos
y originales bañadores para los más pequeños: bóxer o short elástico para niño
y braguita o entero para niñas.
Me
encantan sus diseños y, lo mejor, que pueden ir iguales por un precio muy razonable.
Seguiremos
muy atentas a los descubrimientos de Carlo en el ciberespacio.

















